El mundo en transición demográfica: ¿está usted preparado?

Por

El vértigo de la globalización del siglo XXI es el responsable de un giro inédito en la demografía. Pocos se han percatado de que los efectos de las TIC, los avances de las ciencias y el frenesí del mundo moderno hacen que cada vez haya más migrantes, la población envejece y nacen menos niños. Esos tres fenómenos demográficos son irreversibles.

¿Y cuál es el problema? Que se perderá el bono demográfico —cuando la población en edad de producir crece menos que la población de infantes y adultos mayores— con su impacto socioeconómico, si no se atiende debidamente. Eso está sucediendo en muchos países. Además, en varios países, ya no hay relevo generacional y se ven obligados a atraer migrantes como parte de las soluciones.

En el libro Demografía y migraciones en la globalización de la colección Acontecer Mundial de Ediciones UCC, se documenta que el crecimiento de la población mundial comenzó a declinar desde finales del siglo pasado, que en algunas regiones desarrolladas hay más abuelos que nietos, que en algunos países la pirámide poblacional ya no es pirámide sino rombo porque hay más adultos que menores. En Japón, por ejemplo, la mayoría de la población es de personas que están en el rango de 65 a 69 años de edad.

Esos hallazgos nos indican que los patrones de consumo de bienes y servicios están cambiando y serán más evidentes en las próximas décadas. Los economistas conocen muy bien el impacto del consumo en el comportamiento de las economías. Si, como afirmamos arriba, la transición demográfica es vertiginosa e irreversible, las cosas en el mundo cambiarán de manera ineluctable y algo hay qué hacer al respecto.

Patrones demografícos

 

¿Nos inquietan las noticias de aumento de migrantes en el mundo? No debería, porque los migrantes son apenas cerca del 3,3% de la población mundial. Somos muchos, sí. Y depredadores también. Pero arraigados al terruño, a la querencia. Sin embargo, gracias a las TIC, a los medios de transporte y a que “el mundo se aplanó”, los migrantes crecerán exponencialmente y serán cada vez más personas calificadas. De hecho, la mayoría de migrantes son de regiones desarrolladas, como está documentado en el libro citado.

Los refugiados son la categoría de migrantes más dramática, más mediática y, por tanto, impactante. Huyen de guerras, inseguridad y pobreza extrema. Pero el principal impulsor de migrantes es la diferencia de rentas. Un concepto que abarca más que la pobreza y el hambre, porque incluye a los migrantes calificados que cambian de residencia por mejores condiciones laborales y calidad de vida.

La creciente participación de migrantes calificados contribuye al gana-gana de la libre circulación de mano de obra por el mundo. El trabajador va donde encuentra la mejor oferta y el empleador puede encontrar las mejores habilidades. Es la extrapolación, mutatis mutandis, del modelo de equilibrio económico en economías duales con mano de obra ilimitada del Nobel de economía Arthur Williams en la década de los años cincuenta.

¿Son los inmigrantes un problema para el país receptor? Pues no, en el mediano y largo plazo. Todos los estudios coinciden en que los migrantes bien insertados en las sociedades receptoras son benéficos para el desarrollo y la prosperidad de las regiones que los acogen. La diversidad cultural y de saberes enriquece en todo sentido. También está suficientemente documentado.

Y por la vía de migrantes calificados crecientes comenzamos a encontrar atenuantes a los problemas de relevo generacional referidos arriba. Los países que sufren déficit de relevo generacional cambian sus políticas migratorias refractarias a políticas de atracción de migrantes preferentemente calificados. No excluyen muchas de esas políticas la acogida de refugiados que pueden ser costosos en el corto plazo pero productivos más adelante y cubren las plazas que los nativos no quieren ocupar.

WEF_HablidadesMigrantes

Hemos dicho que el crecimiento poblacional en el mundo ha comenzado a declinar. Se crece menos, pero se sigue creciendo. En algunos países, la población está cayendo y envejeciendo con sus efectos en el consumo. Si se extiende este fenómeno, ¿estará la humanidad iniciando un proceso de extinción?

Tecnologías, máquinas, migrantes, saberes e inteligencia artificial están a la mano y son los atenuantes para cada país que agote su bono demográfico… por el momento.

Gustavo Guzmán Manrique

Internacionalista, profesor de posgrados en la Universidad del Rosario y la Universidad CES de Medellín. Analista de política internacional y consultor empresarial en comercio exterior. Autor de varias publicaciones, entre ellas, el libro Demografía y migraciones en la globalización, disponible en acceso abierto para su consulta, y Las normas de origen del comercio internacional de Legis Editores. Correo-e: gustavoa.guzman@urosario.edu.co

Comentarios